Por: Jorge Pasculli (uno de nosotros)

El tema es complejo. Porque Mujica, por ejemplo, fue electo Presidente con votos de ciudadanos que no compartieron ni comparten los procedimientos del MLN para cambiar las cosas. Pero este Mujica no es aquel. Este Mujica se comprometió a cambiar las injusticias sujeto a la constitución y a las leyes. Por más que haya habido ciudadanos del MLN que lo votaron, votaron a un Mujica representante del FA, comprometido con sus principios y programa.

Y así lo ha venido haciendo sin que el país haya perdido su comportamiento democrático. Es probable que muchos ex compañeros de Mujica no estén totalmente de acuerdo con su actuación en relación al Mujica de hace cinco décadas. Pero este es otro Mujica, que lucha de otra manera por cambiar las injusticias. No hubo engaño, Mujica cambió.
Porque variaron las circunstancias, porque modificó su manera de pensar, por lo que fuera.

Como tampoco nadie pudo impedir que Mujica llegara al gobierno porque la ciudadanía lo eligió, por más que muchas veces se le enrostraba su pasado y se echaran dudas sobre su comportamiento si era electo. Se considere buena, mala o regular su gestión, nadie puede decir que Mujica no ha sido un Presidente democrático.

Hoy, en todo el mundo, se reconoce su valor por no haberse quedado en ex guerrillero y haberse incorporado a la vida política en las coordenadas que la enorme mayoría de su pueblo quiso y quiere continuar. Se confió en él y respondió. ¿Confiamos en Pedro Bordaberry y Luis Lacalle Pou? Más allá de que cada persona tiene el derecho de ser juzgado por sus propios actos y no por lo que hicieron o pensaron sus padres, ¿confiamos en que no “son el mismo perro con distinto collar de los viejos partidos tradicionales”? Cada uno tendrá su respuesta.

Será la ciudadanía la que determinará si confía en ellos, como confió en Mujica. Toda campaña se basa en lo que se propone a futuro, por lo que es difícil medir la sinceridad de las palabras y la posibilidad real de llevarlas a cabo. Al FA se le analiza en lo que ha hecho en estos 9 años –bien o mal- y es lógico.

Por lo tanto, es justo, se llamen como se llamen y tengan la edad que tengan, que a los candidatos de los partidos tradicionales se los coteje y exija precisión en sus compromisos de hoy con lo que sus partidos han hecho en el pasado reciente, porque –al igual que Mujica en el 2009 por el FA- hoy son sus representantes y no sus dueños, por mejores intenciones que puedan tener.