Con la promulgación esta semana de la ley aprobada en junio, el Instituto Nacional de Colonización (INC) dispondrá de un fidecomiso de 100 millones de dólares, a pagar en 25 años, para la compra de tierras y la consecuente creación de nuevas colonias productivas.

La meta que se había planteado el INC para el quinquenio 2010-2015 fue comprar un total de 55.000 hectáreas, distribuidas en 10.000 los dos primeros años y 15.000 en los tres restantes. Sin embargo en 2010 y 2012 ya había sumado a su haber unas 28.000 hectáreas.

En esa línea, el INC firmó en setiembre de 2012 con la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) la formulación de un fideicomiso por 100 millones de dólares, con la finalidad de completar la meta formulada de 55.000 hectáreas de tierra proyectadas y agregar otros predios si era posible.

Así en junio de 2014, se alcanzaron las 43.900 hectáreas compradas desde 2010, superando el promedio que se había marcado en su plan estratégico.

Ahora, el flamante Fondo Nacional de Colonización permitirá al INC cubrir la adquisición de las hectáreas restantes para completar las 55.000 y habilitará nuevas compras en los próximos tres años.

La propuesta final, con este fideicomiso, es adquirir unas 20.000 hectáreas más de las planificadas originalmente, extensión que dependerá del valor de la tierra, entre otros factores como la localización, nivel de productividad e infraestructura existente.

Las tierras que se priorizarán en este tramo, para el cual se diseñó la ley 19.231, serán aquellas con producción lechera, ya que este rubro facilita al pequeño productor y su familia asentarse en el medio rural.

La presidenta del INC, Jacqueline Gómez, explicó que este fideicomiso es una herramienta por la cual la entidad emitirá títulos que se negociarán en la bolsa de valores.
Agregó que con este fideicomiso hay “riesgo cero”, porque quienes compren los bonos tendrán asegurado el cobro de los mismos, ya que hay detrás una institución del Estado con el INC invirtiendo en tierras que quedarán bajo el patrimonio público uruguayo y con igual respaldo en el cumplimiento de las obligaciones.

Gómez indicó que el INC pagará las obligaciones del fideicomiso con los recursos que se obtengan del arrendamiento de las parcelas. “Es una forma de financiar en el largo plazo la necesidad actual de tierras”, dijo.

La tierra como bien común

El INC se creó en 1948 con el fin de brindar oportunidades a los productores familiares y asalariados rurales que no tenían recursos económicos para arrendar o comprar tierras para explotación agrícola.

La fundamentación de este organismo se basa en el Reglamento de Tierras de 1815, promovido por José Artigas, cuya finalidad era repoblar la campaña con equidad social.

A partir de 2005 cuando el Frente Amplio asume el Gobierno, el Estado redefinió la importancia de la colonización y el Parlamento aprobó la Ley de Repoblación de la Campaña para fortalecer al INC.

Ese nuevo marco jurídico implicó, entre otras cosas, que las tierras de propiedad del Estado, entes autónomos, servicios descentralizados y organismos públicos en general que no tengan un destino específico, tendrán prioridad para ser colonizadas.

El INC cuenta este año con 576.576 hectáreas en todo el territorio, lo cual lo ubica como el mayor propietario de tierras de Uruguay, la cuales son destinadas a colonias productivas que faciliten la radicación de familias en el medio rural.

Para acceder a este mecanismo de tenencia de tierra para labores agropecuarias, el INC estudia las características del terreno, eventualmente los fracciona y los adjudica a productores y trabajadores rurales para que se instalen con sus familias y los trabajen.

En Uruguay existen en la actualidad 292 colonias localizadas en 18 departamentos –solo Montevideo no tiene– en las que trabajan más de 5.000 colonos o colectivos de ellos, ya que a los efectos del Instituto un grupo de productores se contabiliza como un solo colono.

El colono

Para contar con tierras del INC existe un proceso de selección en el que se evalúa el interés y proyecto del aspirante y se priorizan los productores familiares y asalariados rurales de acuerdo a su mayor vulnerabilidad social y económica.

El INC valora positivamente si el productor está asociado a un grupo de trabajadores rurales y también se apunta a que los proyectos productivos que sean sustentables económica y socialmente, y que no degraden los recursos naturales.

Para convertirse en colono, la persona interesada debe ser de nacionalidad uruguaya, mayor de edad y tener certificado de buena conducta.

Sin embargo, para ser elegible por el INC, lo más importante es ser productor rural con riesgo de perder su condición debido a la fragilidad en el usufructo de la tierra. Se priorizan aspirantes jóvenes, que tengan familia para promover la repoblación del medio rural, y también se promueven las colonias grupales con productores asociados