El hallazgo sorprendió a los investigadores, aunque no se logró dar en su momento con ninguna prueba que lo vincule con la desaparición de la ginecóloga. Los rastrillajes y peritajes realizados en los improvisados calabozos con puertas de chapa, no arrojaron ningún resultado que abone la hipótesis de que Milvana pueda haber estado alojada en uno de ellos, pero sacó a la luz el modus operandi de los narcos para alojar en estas cárceles clandestinas a las víctimas de su accionar delictivo.

El primer paso que condujo hasta este importante hallazgo fue la desarticulación de una banda de secuestradores que operaba en el Cerro. Los investigadores lograron detener hace más de una semana a uno de sus integrantes e identificar a otros tres miembros que trabajaban en complicidad. Posteriormente, la Unidad de Análisis de Hechos Complejos concretó la detención y procesamiento del segundo integrante, restando ahora las detenciones de otros dos.

Tras una serie de allanamientos, la Policía ubicó en las últimas horas la vivienda donde la banda de secuestradores mantenía retenidas a sus víctimas. En la casa existía un carcelaje en el cual encerraban a las personas que privaban de su libertad.

Cae la banda

De esta manera esta organización delictiva que venía operando desde hace tiempo quedó prácticamente desarticulada a partir de que la Dirección de Información Táctica de la Jefatura lograse la detención de un individuo identificado como Abel Federico Rollano de 29 años.

Este sujeto ya estaba procesado como autor del asesinato del publicista Pablo Blois ultimado a balazos al quedar en medio de un enfrentamiento entre dos grupos frente a un local bailable situado en Playa Hermosa, en Piriápolis.

Luego se probó que Rollano, sobre quien pesa el cargo de “un delito de homicidio en calidad de autor”, también estaba vinculado en la privación de libertad ocurrida en abril, cuando una joven fue abordada cuando salía de su domicilio en el Cerro. Cuatro hombres con chalecos antibalas la obligaron a ingresar a un vehículo, le cubrieron el rostro, la maniataron y la llevaron hasta un inmueble, que según declaró la víctima le pareció tratarse de un depósito.

Su familia pagó el rescate exigido por los individuos y estos la liberaron pero se estableció que el padre de la cautiva ya había sido víctima de esta misma banda que le secuestró a un allegado pero en su momento no realizó la denuncia correspondiente.

Se trata de una organización de traficantes de drogas que está implicada en por lo menos otros tres hechos de estas características.

Una de las pistas que siguió la policía desde la desaparición de la ginecóloga Milvana Salomone era la de un posible secuestro por parte de esta banda de narcotraficantes, por eso orientó una parte de la investigación hacia esta hipótesis, que hasta ahora no arrojó resultados positivos. Todas las pericias practicadas por el momento no permitieron comprobar que la médica pueda haber estado alojada en esta cárcel clandestina. Sin embargo, la investigación sigue abierta.