Por: Por Luis Casal Beck

Fue una semana agitada, desbordante de sorpresas, cuando estamos a solo tres semanas de las elecciones departamentales y municipales del 10 de mayo, que pondrán fin al ciclo comicial iniciado (organización y movilización), hace más de un año (de cara a las internas de junio, las nacionales de octubre, el balotaje presidencial de noviembre de 2014), y que cambiaría en el 2019.  Los defensores más apasionados de la reforma constitucional de 1996 (que separó en el tiempo las elecciones nacionales y departamentales, e instituyó el balotaje en determinadas situaciones), coinciden en que el cronograma comicial previsto, representó en los hechos un gran error, que contrariamente a lo esperado, generó desinterés y apatía en la ciudadanía, con un alto costo (aparatos partidarios con una militancia extenuada; millones de dólares en publicidad, etc).

El lunes 13 se inició con la noticia de la muerte de Eduardo Hughes Galeano (74), uno de los escritores y periodistas uruguayos más conocidos en todo el mundo (fue a la hora 8.20 de esa mañana, en el sanatorio Nº 2 del Casmu de Montevideo). El autor de “Las venas abiertas de América Latina” (1971), un best seller traducido a más de 20 idiomas, estaba enfermo de cáncer de pulmón. Fue velado al día siguiente en el propio Palacio Legislativo. Los principales medios de prensa, a nivel internacional, consignaron el hecho luctuoso en forma destacada. (ver informe sobre las raíces del pensamiento de Galeano, en el suplemento “Ideario”).

La campaña electoral aumentó algo más su intensidad, en los diecinueve departamentos (en que se compite por los cargos de Intendente y los 31 sillones en cada una de las Juntas Departamentales), y en los 112 Consejos Municipales (en ciudades y centros poblados del interior; en ocho zonas de Montevideo), integrados por un alcalde, que está a su frente, y cuatro concejales. En Montevideo y en Canelones, que son los dos distritos electorales más importantes, los estudios de opinión conocidos de las diferentes empresas encuestadoras, señalan que el Frente Amplio (FA) seguiría siendo la mayoría, por una diferencia muy alta. Un estudio de Cifra (miércoles 14), aseguró que el FA tenía en la capital del país una intención de voto del 59 % del electorado, mientras que la unión de los blancos y de los colorados en un Partido de la Concertación, alcanzaba un 26 %. El candidato “independiente” de los “concertantes”, Edgardo Novick, que ha lanzado una campaña publicitaria muy fuerte, sigue subiendo en las encuestas; se acerca, y de mantenerse esta tendencia, superaría al blanco Alvaro Garcé; y ha dejado muy atrás, al colorado Ricardo Rachetti, que presentó sus listas el lunes 13, en compañía del líder de ese partido, el senador Pedro Bordaberry.

Agrupaciones colorados de Montevideo (lideradas, entre otros, por los diputados Guillermo Facello y Valentina Rapela, electos por Vamos Uruguay), comenzaron a distribuir sus propias planchas de candidatos, postulando a Novick para el sillón comunal, en claro desconocimiento de las directivas impartidas por las autoridades centrales del Partido Colorado; y en la práctica, cuestionando el liderazgo de Bordaberry, que salió seriamente debilitado de la instancia comicial de octubre de 2014. En el interior, hay otros casos serios de desobediencia, como la del diputado por Colonia, Daniel Bianchi (también de “Vamos Uruguay”), que presentó una lista apoyando a un candidato blanco al gobierno departamental (el senador Carlos Moreira, Alianza Nacional).

Pero el apoyo a Novick, suma a colorados y también a notorias figuras del propio Partido Nacional. El economista Javier de Haedo, candidato por ese partido a la intendencia de Montevideo en las últimas elecciones (2010) por el “larrañeguismo”, dio a conocer sobre finales de semana un tuit que dice: “Sin los candidatos naturales Jorge Gandini y Ney Ferreira en carrera, mi voto será para Novick”. Gandini (Alianza Nacional), quedó fuera de carrera cuando el hoy senador Luis Lacalle Pou (Todos), ganó la interna blanca de 2014, y le comunicó que su candidato a la comuna, era Sebastián Bauzá (expresidentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol), como lo reconoció públicamente el propio Gandini, que desde hacía años había lanzado su propia precandiatura al gobierno de Montevideo. Finalmente, Lacalle Pou, se inclinó por Garcé, que fue comisionado parlamentario para las cárceles, y a quién pensaba nombrar en el ministerio del Interior, si lograba vencer en los comicios de octubre del pasado año. Por su parte, Luis Alberto “Ney” Castillo, postulado por los colorados a la Intendencia, renunció denunciando falta de respaldo real de su colectividad política. Como alternativa, elegido a último momento contra reloj, emergió la candidatura de Rachetti, un abogado, que es dirigente deportivo.

La decisión de Javier de Haedo, manifiesta un cuestionamiento a los criterios seguidos por Lacalle Pou, que debe probar ahora sus condiciones para liderar un partido político, el mayor del arco opositor. Los resultados de las departamentales y municipales de mayo, serán claves en ese sentido. Entre otros aspectos pendientes, los blancos tienen que elegir a su propio directorio.

En 2010, los dos candidatos a la Intendencia de Montevideo por los blancos, fueron Ana Lía Piñeyrúa (precandidata presidencial blanca de cara a 2014, y hoy tercera suplente del senador Jorge Larrañaga), con un 16 % ,y De Haedo, con un 6, 8 %. En total, los blancos alcanzaron el 23 %. Por su parte, el colorado Ney Castillo (por Vamos Uruguay) tuvo hace cinco años el 19, 7 % de los votos y José Villar (batllistas)) el 5, 8 %. Es decir, el 21 %. Blancos y colorados, en lemas diferentes, sumaron un 44 % de la votación capitalina. El escenario actual, con el invento del Partido de la Concertación, les ha resultado en extremo adverso, con una gran sorpresa: el “independiente” Novick parece encaminarse al primer lugar, superando a los candidatos formales de los dos partidos tradicionales que compartieron el timón estatal hasta el 2005.