Alerta que camina la marcha de las putas por América Latina

Publicado el 16/12/2012 - 9:00

La consigna del título fue coreada por mujeres, hombres, niñas y niños el pasado 9 de diciembre en la pista de patinaje emplazada en la rambla montevideana. Un grupo de gente, más elocuente que numeroso, se congregó allí para reivindicar el derecho de las mujeres a ser respetadas, sea como sea que se vistan o se comporten socialmente.

El policía canadiense Michael Sanguinetti expresó en 2011, durante una charla sobre seguridad que tuvo lugar en una universidad de Toronto, Canadá, que “Las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones”. Esa fue la chispa que encendió un movimiento reivindicativo de los derechos de las mujeres, que trascendió fronteras y recién llegó a nuestro país.

“Basta de estereotipos, basta de justificar abusos, basta de criar abusadores, basta de condena a las víctimas, basta de vergüenza, basta de miedo, basta de silencio. No es No”. Tal fue la convocatoria a marchar desde el lago del Parque Rodó hasta las cercanías del Parque Hotel, que contó con el apoyo de la organización no gubernamental uruguaya Cotidiano Mujer.

En algún momento (o muchos) de nuestras vidas, todas las mujeres recibimos el calificativo de “putas”, una palabra que el diccionario de la Real Academia Española define como “prostituta”. “Ser puta es cosa de hombres” retrucó la declaración final de la marcha. Históricamente el mundo femenino fue dividido entre putas y mujeres decentes: rebeldes las primeras y sumisas las segundas. Defendiendo un cuerpo que les pertenece y sobre el que tienen derecho a decidir las unas, sometidas a los tradicionales roles de género las otras.

Fundamentalmente, la marcha de las putas denuncia las agresiones sexuales (piropos, miradas lascivas, tocamientos, hasta llegar a la violación), que se pretende justificar por la forma de vestir o actuar. “Cada cual va con tanta o tan poca vestimenta como desee. Se trata de vestir como se quiera sin miedo, culpa ni vergüenza”, advirtieron las organizadoras. Porque el reclamo es que la sociedad deje de tolerar o minimizar los abusos sexuales y que en lugar de culpabilizar a la víctima, se juzgue severamente al agresor. La iniciativa se propone resignificar la palabra puta, para quitarle el poder violento y resaltar que la verdadera mala palabra es violencia. “Si te sientes macho para agredirme, es que sos muy cobarde para respetarme” fue otra de las consignas escuchadas en Montevideo, donde se recordó que “Puto también es el varón que se aparta del macho”.

Durante la marcha, que se planteó como inclusiva de mujeres, hombres, niños, niñas, trans “y lo que sea, sin problemas”, pudo verse a niñas portando carteles que anunciaban su deseo de “crecer sin vergüenza de ser hermosa”.

Recogiendo la realidad mediática que promueve que la mujer aparezca sexy a la mirada masculina también se señaló la paradoja: “En la calle somos putas y nos pueden violar, pero se nos impone usar ropa sexy en la cama” (o para vender mejor casi cualquier cosa o servicio).

Asimismo, se reclamó una ley de reproducción asistida que garantice el acceso a esa prestación de salud a homosexuales, lesbianas, trans y en general a quien lo demande, sin distinciones ni limitaciones.

 

Controlar es violencia

En un momento de la encendida alocución a cargo de una de las organizadoras de la marcha, se hizo alusión a las palabras pronunciadas por el presidente José Mujica en Brasilia, convocando a quienes piden la renuncia de Fernando Calloia a la presidencia del Banco República, que mejor “controlen a sus esposas”.

“No queremos que nos controlen, los hombres creen que son dueños de cualquier mujer’’, porque “el patriarcado les dice que son incontinentes, que no pueden parar ni respetar”, pero “nosotras buscamos compañeros y no dueños”, se aclaró en la marcha.

Los dichos del presidente uruguayo dispararon la polémica en las redes sociales.

Protestaron airadamente los políticos que se sintieron agraviados, pero también lo hicieron las activistas por los derechos de las mujeres. La socióloga Teresa Herrera escribió en Facebook: “Sr. presidente: la ideología de ejercicio del poder de los varones hacia las mujeres es la más antigua del mundo; más aun que la relación pobreza-riqueza y su justificación ideológica está, lamentablemente, avalada en todas las culturas. Por lo tanto, es mucho lo que tenemos arraigado y debemos ‘desaprender’ y ‘aprehender’ nuevas formas de conocernos y relacionarnos. Las mujeres no necesitamos ser ‘controladas’, es más, el control es el primer paso de la violencia hacia nosotras. Lo invito a reflexionar sobre esto, sobre la ‘naturalización’ de las formas de dominación hacia las mujeres y los lugares que ocupamos en la sociedad. Somos seres humanos, igual que los varones y merecemos el mismo respeto y libertad de acción. Habrá justicia, cuando haya equidad entre los géneros”. Su convocatoria fue múltiplemente replicada en la red de redes y otros medios de comunicación. Adhirieron a ella CNSMujeres, espacio de articulación entre organizaciones de todo el país; Red Canarias en Movimiento, Mujeres de Negro-Uruguay, Mujer Ahora, Centro Interdisciplinario Caminos, entre otras.

Mujica, a través de un comunicado que hizo llegar a la Secretaría de Comunicación de Presidencia y que se colgó en la web, pidió “sentidas disculpas a las señoras que pude ofender por lo dicho en Brasilia”.

Política

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