Por: William Marino, analista

Alepo es una de las ciudades más vieja del planeta, nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue fundada, sí que ya existía unos 1.900 años antes de Cristo, bajo el nombre de Khalpe o Beroea para los antiguos griegos. Desde la antigüedad fue una ciudad rica, ruta obligada para los comerciantes que se trasladaban en caravanas, desde lugares muy remotos de Asia hacia las nacientes civilizaciones. En épocas de los “bárbaros” siempre fue atacada, conquistada y destruida, para renacer con más fuerza, con más libertad y más poderosa en lo económico. Hoy es, mejor dicho era, la ciudad más poblada de Siria, incluso que Damasco. Es, mejor dicho era, la capital financiera de Siria.

Alepo se encuentra ubicada a orillas de un río, el Queiq, lo que convierte su entorno en un valle rico y fértil, luego viene el desierto. En 1970 la población era de 700.000 habitantes, en el 2004 más de 2.000.000. Una gran sequía por los años 2007-2009 llevó a que su población creciera en cientos de miles de personas, casi todas ellas campesinos, que fueron la nueva fuerza laboral de las industrias.

Siria es un país laico. En Alepo los que profesan la religión cristiana en sus diversas ramas llegan casi al 30%, los judíos son una pequeña minoría. Los musulmanes de las diferentes ramas como los suníes y chiitas son casi el 60%. Crisol de religiones y de razas, que se encuentran en “guerra” desde hace cientos de años, pero en paz en este país.

Siria país laico, es rico en reservas de gas y petróleo, y ello lo hace muy codiciado por el mundo exterior. No es casual la invasión de EEUU y sus aliados de la OTAN a Afganistán, y luego a Irak, pues a partir de ahí lo hechos serán más visibles, en cuanto a destrucción y muerte como armas fundamentales para que vayan desapareciendo gobiernos de países árabes no afines a la cultura occidental y cristiana.

El surgimiento de la Primavera Árabe, primero en Túnez y luego en muchos países, no del todo alineados a occidente, trajo esas “ansias de libertad” a Siria. En 2012, hubo manifestaciones que en su mayoría no fueron grandes, puesto que la figura del presidente es muy popular entre la población, amén de esa gran diversidad religiosa existente. Luego, por arte de magia, aparecen los rebeldes armados, casualidad o no en su inmensa mayoría provenientes de Irak y Turquía. Irak, país ocupado por EEUU, y la OTAN, en Turquía. Son las mafias sedientas de sangre y de las riquezas económicas de Siria.

En 2014, los grandes medios de comunicación, aceleraron lo que ellos llamaran “la guerra civil”. Un día dicen que el ejército sirio ataca la población con armas químicas -¿alguien recuerda algo parecido en Irak?- y por eso las deserciones son masivas en el mismo. Son los mismos medios que apoya a los rebeldes, que a su vez reciben armas y apoyo logístico de EEUU, de Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes, Israel, Francia, Inglaterra, es decir toda la OTAN.

Un viejo cacique indio decía: “Cuando el soldado blanco gana una batalla dice que es victoria, cuando en indio gana, dice que es matanza”. Y algo de esto es lo que aquí está sucediendo. En 2013, los “soldados” del Estado Islámico ocupan más de la mitad del territorio de Irak y una gran porción del territorio sirio, la más rica en gas y petróleo, y la ciudad de Alepo.

No hay que olvidar que los creadores del Estado Islámico son los mismos que hoy apoyan a los rebeldes. La población, y la ciudad en sí sufren la violencia y destrucción más desbastadora de todo Medio Oriente. El saqueo constante, los asesinatos y las imposiciones a la población, de la Ley Sharia, lleva que cientos de miles de personas huyan de dicha ciudad. Huir a donde se pueda, ahí el mundo está en guerra, los que huyen del país se pueden contar por millones, a nadie les importa, ni a gobiernos europeos, ni a la ONU ni a EEUU…

Cientos de miles de casas están destruidas por bombardeos insensatos, también bombardean hospitales o puestos de repartos de comida y agua. El jefe de operaciones humanitaria de la ONU, Stephen O´Brien decía que la ciudad de Alepo “estaba al borde de una catástrofe humanitaria como jamás se había visto en Siria, ni en medio oriente”. Nadie escuchó, pues todos dicen que no se bombardee la ciudad ni a los rebeldes de Al Qaeda, que son los aliados del ISIS, porque ellos se han escondido entre los civiles, más del 80% de dichos insurgentes son extranjeros.

Los mismos que han desmantelado más de 1.000 fábricas para venderlas en Turquía. Son los mismos que aun hoy día siguen sacando gas y petróleo de Siria para vender en Turquía. Aunque la marcha es lenta, al parecer el gobierno sirio, con el apoyo de sus pocos aliados, Rusia, Irán y las milicias libanesas, sigue empeñado en terminar con estos ejércitos irregulares y llevar nuevamente la paz a todo Alepo. Al parecer esto es el principio del fin del Califato, lo lograrán…