“A fines de julio, unos 224.000 refugiados y migrantes habían llegado por mar a Europa, unos 98.000 a Italia y 124.000 a Grecia”, señaló un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), William Spindler, en un correo electrónico enviado a la AFP.

En el mismo periodo, más de 2.100 personas fallecieron o desaparecieron en el mar, añadió ACNUR. Esa cifra no incluye las personas desaparecidas en el naufragio del miércoles frente a Libia.

“Tenemos una crisis de refugiados a las puertas de Europa. La mayoría de los que cruzan el Mediterráneo huyen de la guerra o de las persecuciones, no son migrantes económicos”, dijo Spindler.

“El motivo por el que se trata de una crisis no tiene que ver con el número de refugiados sino con el fracaso de Europa a la hora de responder de forma coordinada”, opinó.

“Los países europeos deben trabajar juntos en vez de señalarse los unos a los otros”, añadió.

Los sirios son el grupo más numeroso y representan el 34% de esos 224.000 migrantes, seguidos por los eritreos (12%), los afganos (11%), los nigerianos (5%) y los somalíes (4%).

La Organización Mundial para las Migraciones (OIM), la otra organización internacional que alerta sobre esta crisis, había dado cifras menos altas el martes, aunque había anunciado que el umbral de los 200.000 migrantes se superaría pronto.

“Una tarea difícil”

Una serie de medidas deben ser aplicadas para evitar la tragedia, entre ellas invitar a los emigrantes en varios idiomas a permanecer sentados y a no moverse, hasta la llegada de las lanchas neumáticas, con chalecos salvavidas.

Pero muchos de esos pasajeros, están desesperados y atemorizados, tal como ocurrió el miércoles cuando el navío militar irlandés “Niamh” divisó al barco pesquero con 600 a 700inmigrantes a bordo.

No muy lejos se encontraba un barco de Médicos Sin Fronteras, que asistió a la tragedia.

Los llamados a la calma no surtieron efecto y el barco se volcó.

Rápidamente fue dispuesta una operación de rescate, con siete barcos y helicópteros que arrojaban chalecos y salvavidas a los náufragos.

Gracias a ello pudieron salvar a 370 personas, entre ellos tres niños pequeños.

“Es más difícil cuando se trata de buques mercantes, porque no tienen los instrumentos adecuados, hay que emplear escaleras de cuerda muy altas”, comentó Di Giacomo.

“No es fácil y aún más difícil cuando es de noche”, agregó tras recordar la pesadilla de abril, cuando se ahogaron 800inmigrantes y sobrevivieron sólo 28, la peor tragedia registrada hasta ahora.

Italia culpó al capitán del barco naufragado, que además chocó contra el mercante portugués que prestó auxilio y transportaba a buena parte de los pasajeros encerrados en bodegas.