Una vez concluido el acto electoral del próximo 10 de mayo, se abre una nueva etapa en el país donde la atención estará colocada sobre el gobierno nacional y los departamentales.

Este nuevo andar de los uruguayos durante cinco años, estará mostrando si somos capaces de seguir transitando por un camino de desarrollo y prosperidad que deberá tener como base de sustentación al trabajo, en sus múltiples expresiones.

Por eso trabajo y educación deberán ir de la mano, porque la prioridad será definida por la ciudadanía en la vida diaria del país. Es que sin participación en distintas áreas de la sociedad será imposible transitar una perspectiva de realizaciones.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, se manifestó en esta dirección puntualizando que para avanzar en este sentido, Uruguay necesita profundizar la cultura del trabajo en aspectos tales como la productividad, la competitividad y la asiduidad.

En los discursos de los sindicalistas y del gobierno en el 1º de Mayo se expresó una manifiesta sensibilidad a favor del diálogo nacional, por encima de las diferencias que se manifiestan a diario.

Murro anunció que el gobierno se propone reducir y eliminar desigualdades y brechas, laborales, educativas, territoriales, de edad y de género.

También manifestó que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social promoverá un sistema nacional de formación profesional y acreditación de saberes y de oficios destinados a trabajadores ocupados, empresarios y trabajadores independientes, sin descuidar la situación de los desocupados. Asimismo se implementará la Ley de Empleo Juvenil recientemente reglamentada.

No son, por cierto, medidas espectaculares y seguramente son captadas con mucha dificultad por la población, pero son sustanciales porque están planteadas dentro de una estrategia de país.

A la vez es imprescindible que aquellos jóvenes que se gradúan en la Udelar encuentren la posibilidad de conseguir trabajo y así dejar de mirar hacia afuera de las fronteras.

Es que hay que saber que los egresados de las universidades privadas construyen vínculos con los sectores sociales que dominan los centros de producción. Cosa que muchas veces no ocurre con los egresados de la Udelar, quienes ingresan al mercado de trabajo sin ningún tipo de respaldo y por eso compiten con dificultad con los profesionales provenientes del sector universitario privado.

Trabajo y estudio, es sobre esa base que va a seguir cambiando nuestra sociedad. Es de esperar que entre todos se pueda construir una perspectiva de diálogo imprescindible para que el futuro no sea una quimera.