“Tiene que ser una persona que esté recibiendo una pensión por discapacidad del Banco de Previsión Social (BPS). En caso que esta persona no la tenga se la guía para que la pueda sacar. Tiene que ir con historia clínica al BPS”, explicó a LA REPÚBLICA, María José Bagnato, directora del Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis).

Bagnato explicó que el beneficiario debe estar en una situación de dependencia severa. Es decir no poder comer, vestirse, bañarse, sola, por ejemplo.

“Este proceso es parte del Programa de Asistentes Personales. Es un programa que llega para quedarse y es bueno que las personas conozcan que existe. Es un componente importante del Sistema Nacional de Cuidados, que va a ampliar las posibilidades a otras situaciones. Este programa será parte de él”, contó Bagnato. Ahora hay un programa que brinda asistentes por 20 horas mensuales pero que será suplantado por este que se está implementando. Los días a la semana y los horarios en que se necesitará al asistente se acuerdan con el equipo técnico. El BPS ya está ofreciendo un curso a 40 personas para ser asistentes y el curso se irá repitiendo.

Cabe recordar que la encuesta de dependencia de las personas con discapacidad severa, dio cuenta que unas 17.000 personas que cobran una pensión del BPS y que de ese total un 40% tiene una dependencia completa de terceros para poder vivir.

Los resultados obtenidos a partir de este estudio brindan insumos clave para la toma de decisiones relacionadas con la implementación de la figura de los asistentes personales.

El universo de la encuesta estuvo compuesto por 17.851 personas que a julio de 2012 eran beneficiarias de la pensión por invalidez severa otorgada por el BPS. Para la implementación se obtuvo una muestra estratificada de 2.000 casos. El 39% de la población que cobra pensión por discapacidad severa (aproximadamente 6.900 personas) se encuentra en situación de dependencia severa y 3.480 personas requieren sustitución máxima (es decir, que otra persona haga actividades de la vida cotidiana por ella). El cuidado de estas personas está a cargo fundamentalmente de familiares del hogar. En cuanto a la cobertura de salud, se observa una mayor concentración de la atención en ASSE.

En términos de ayuda, casi la mitad de las personas encuestadas dice que cuentan con ayuda de una persona para sobrellevar las limitaciones que le genera la discapacidad. La demanda de ayuda está relacionada fundamentalmente con locomoción y rehabilitación funcional.

Respecto del perfil de quienes cuidan, un 92% de las personas cuidadoras viven en el mismo hogar que la persona cuidada y un 6.3% recibe remuneración por la tarea. Mayoritariamente las personas cuidadoras son mujeres.